Statement

_DSC2980.jpg

Comencé a desarrollar el oficio de pintor a partir del año 2006, a raíz de un primer acercamiento completamente inesperado con la obra de Torres García que transformó mi mundo. El siguiente paso consistió en experimentar con pasteles, dando lugar a un proceso introspectivo en el cual comencé a enfrentarme al lienzo casi a diario. Un enfrentamiento que derivó en una batalla constante, en donde la pintura es quien sale victoriosa, dominando mi gesto, mi intención y mi hacer.

 

La pintura me devolvió la curiosidad que tenia de chico, el asombro como origen y motor de todas las cosas. Surgió como una compensación a una desilusión, que mis maestros supieron revertir.

 

Creo en el arte y en la pintura como forma de pensamiento, como una propia reflexión. Es la TIERRA, que me permite pintar un mundo alternativo, ver otra posibilidad. Me domina, me otorga alegría silenciosa y serena. Es ante todo anarquista y no soporta ninguna regla, apaciguando a su paso la inminente necesidad de entender el sentido de las cosas.

 

Los colores primarios que suelen predominar mi búsqueda dan inicio a un ritual en donde prima el misterio: todo aquello que no puedo describir lo pinto. Cada lienzo en blanco es necesariamente distinto al anterior, pinto sin razón pero consciente del juego, porque en definitiva soy un cazador de imágenes.